La fibra es un grupo de moléculas de origen vegetal difícil de digerir por nuestro organismo. Es conocida por sus beneficios a nivel digestivo y para prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como Diabetes e hipercolesterolemia. La recomendación diaria de ingesta es de 25- a 30g diarios y su consumo se debe acompañar de agua, caso contrario podría generar estreñimiento y deshidratación por que este compuesto tiene una propiedad natural de absorber líquidos.

La fibra se clasifica como fibra soluble o insoluble y se encuentran en diferentes proporciones en los alimentos. La fibra insoluble es responsable de regular nuestra digestión, y facilitar la evacuación puesto que esta no puede ser digerida ni fermentada por las bacterias intestinales, por lo que pasa intacta por los intestinos. Esto genera un aumento en el peristaltismo (movimientos del intestino) acelerando el paso de los alimentos por los intestinos hasta su liberación final. Este efecto además ayuda a sentirse saciado ya que permite que la liberación de glucosa a la sangre sea lenta por lo que se siente menos hambre y ansiedad.

Por otro lado, la fibra soluble se caracteriza principalmente porque es digerible y fermentada por las bacterias colónicas. Esta fermentación produce unos compuestos llamados Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC). Los AGCC, ayudan en el tratamiento de la Hipercolesterolemia, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Los AGCC son el propionato, el cual bloquea la producción endógena ( natural del cuerpo) de colesterol, el butirato que es anti cancerígeno, especialmente a nivel de cólon y, el acetato, que ayudar a disminuir la producción de insulina. Además, la fibra de este tipo ayuda a y disminuir los niveles de colesterol en sangre.