Sabías que la alimentación juega un rol determinante para el estado de ánimo ya que, al igual que el ejercicio, estimula la liberación de hormonas y neurotransmisores que influyen en las emociones. La serotonina es uno de los compuestos químicos de acción cerebral que ejerce mayor efecto en la sensación de bienestar y placer. Esta se libera en mayor proporción después de la ingesta de carbohidratos, algunos ejemplos son el chocolate, el plátano y el kiwi. Por otro lado, los alimentos ricos en el aminoácido triptófano, tales como proteínas y frutos secos, también influyen en el estado de ánimo, puesto que este aminoácido es precursor de la serotonina. Si bien es cierto que la mayoría de personas consideran a los dulces las principales fuentes de placer, el ají, los condimentos y los alimentos picantes también pueden ser considerados alimentos que proveen felicidad, ya que lo picante causa una activación en los receptores del dolor del cuerpo, provocando una reacción que libera endorfinas y, por ello se dispara una sensación de bienestar.
Algunos ejemplos de alimentos que te pueden ayudar a mejorar tu ánimo son:
1) Plátano: fuente de magnesio que permite reducir la ansiedad, mejorar el sueño y, consecuentemente, incrementar la sensación de bienestar. Contienen alcaloides que causan un incremento en la sensación de confianza, y son fuente de triptófano y vitamina B6 por lo que se estimula la producción de serotonina.
2) Naranja, pomelo, kiwi y otros cítricos: son recomendados para disminuir el nerviosismo, el mal humor y la depresión. El aporte de vitamina C permite la fabricación de dopamina y adrenalina, químicos que pueden estimular la emoción.
3) Nueces: Estas semillas son ricas en selenio, mineral asociado con el bueno humor
4) Chocolate: efecto calmante, estimulante y de liberación de endorfinas.
5) Masas, panes y cereales integrales: fuentes de carbohidratos que estimulan la secreción de serotonina.
6) Cerezas: rica en antocianinas que mejora el ánimo de una persona.
7) Ajo: ayuda al control del nerviosismo y tensión